Las visitas a mi bebé… ¡¡cuando tenga un mes!! ¡Y si es en una terraza, mejor!

Y es que a mi bebé le va a venir bien que le de el sol... y a mi salir y despejarme.

Una de las cosas que tienen en común el 90% de las mamás con las que hablo a diario, es la sensación que provoca en ellas el hecho de recibir continuas visitas cuando nace su bebé. Es una etapa de muchos cambios físicos y emocionales, las hormonas de mamá están revolucionadas, en la mayoría de los casos se encuentra mal físicamente, con un montón de puntos en «alguna» parte de su cuerpo, mamá y papá se sienten agotados y, además, tienen que cuidar del nuevo miembro (por no ponerme cursi y empezar a decir las miles de palabras bonitas que podría usar para definir al «nuevo miembro»)… Si encima, nos centramos en las visitas que se reciben en el hospital, la mamá se encontrará desnuda o con un camisón abierto, sangrando y sufriendo uno de los cambios más bestias que va a vivir en su vida. ¿Feliz? ¡POR SUPUESTO! ¡Pero creedme que esa «felicidad», en la intimidad, se lleva mucho mejor!

¡Me cuentan situaciones que me parecen tan tan tan subreales! ¡Como las visitas al momento de nacer, al hospital! Creo que una recién parida necesita a su madre, o a su hermana, o a su suegra o a cualquiera que vaya a echarle una mano pero con quien ella tenga confianza para que le meta una cuña en la cama o con la que se sienta cómoda para ir al baño mientras da pasitos cortos y se tapa el culo metiendo tirones al camisón. Por supuesto, si papá puede hacerlo, ¡sobran los demás! De verdad, no pretendo crear controversia ni que nadie se sienta ofendido, pero salvo la familia muy muy cercana y las amigas muy muy íntimas, las visitas al hospital SOBRAN. Y esa familia cercana y amigas íntimas, visitas breves, por favor!!

Dando por hecho que esto ha quedado claro, e ignorando la cantidad de momentos incómodos que nos vamos a encontrar tanto en un hospital como en casa (consejos que no se han pedido, comparaciones, partos siempre peores que el tuyo, sacar la teta en una lactancia sin establecer y con el respectivo pudor en mamás primerizas… (más consejos y opiniones que no se han pedido… y más y más, este tema da para un libro), vamos a imaginarnos que nos vamos a casa… 

¡¡Y sí!! ¡¡Por fin llegamos a casa!! Que ganas teníamos, verdad? Pero entonces nos encontramos con que, en casa, no estamos todo el día en una cama o en un sillón. No nos traen la comida en una bandeja, no nos cambian las sábanas que hemos manchado, ni nos limpian la casa cada día, ni nos bañan al bebé… ¡No No!. Llegamos a la realidad. Llegamos a casa, casi siempre, a la hora de comer (¿verdad?) pero sin comida hecha! No pasa nada, tu marido prepara algo mientras tú te encargas del bebé… acomodas las cosas que traes del hospital, pones la lavadora, etc. (Al menos así fue mi experiencia!) Y todo esto con tus puntos, tu pecho 4 tallas más grande y dolorido, tu bebé… ¡Oh sí!! ¡Un bebé! (Me rio al recordar el primer día que llegué a casa con Gema. La dejé durmiendo en su minicuna, en el pasillo, y cuando salí de la cocina me asusté jajaja, mi reacción fue «Un bebé!!!!!!!»

Pero bueno, sigamos… Nos encontramos en casa, por fin comemos, dormimos (o no) al pequeño de la familia, y entonces… «din don!!» ¡La primera visita! ¡¡Sí, sí!! Y bueno, aunque estáis cansados, os hace mucha ilusión que vengan a conocer a vuestro bebé! Así que atendéis a la visita y preparáis café (o lo que sea) mientras «ellos» trastean a tu bebé en el salón. (Me he ido al caso en el que no respetan el sueño del bebé, que los hay, aunque también es cierto que no todo el mundo lo hace, que no cunda el pánico jaja). Acaba de venirme a la cabeza el momento «de dar el pecho», pero de verdad que daría para otra entrada y prefiero hablar de otras cosas… Porque me parece demasiado importante ese tema como para nombrarlo de pasada y porque, además, hay otros blogs y páginas especializadas que hablan de por qué, para establecer la lactancia, lo mejor es no tener visitas… Por ejemplo este.

Seguimos con nuestra visita cuando suena el timbre de nuevo… En la mayoría de los casos tu primera visita se irá para dar paso a la segunda… ¡Siempre que no se conozcan, claro! Pero sea como sea, con esa visita que ha llegado después de las 19:00h está empezando «el infierno en casa». (Perdonad que sea tan bruta!!!). Y es que esa visita no se va a ir hasta tarde… y es probable, más que probable, que te toque darles de cenar (Que levanten la mano las mamás que han dado a luz en verano y reciben la primera visita a las 20:00 y se va a las 2 de la mañana!!!!). Y esto es sólo el primer día… y sólo algunas anécdotas… También es super común cuando la visita vive «lejos» y entonces vienen a «pasar el día» o cuando viven «más lejos aún» y entonces vienen a pasar «unos días» en tu casa. (Agradecemos enormemente esas muestras de cariño, de verdad!, pero hay hoteles cercanos en los que estaréis más cómodos, y nosotros también…). Es que he conocido mamás que se van a la casa de la playa o del campo de algún familiar huyendo de las visitas!! (Es compresible que, con estas cosas, haya padres que prefieren tener todas las visitas en el hospital!! Porque es cierto que allí no tienes que servirles, hay un horario y se irán pronto).

 

He de reconocer que cuando tuve a mi primera hija, este tema fue algo que dejé muy claro desde el principio, y no tuve que «sufrirlo». Hubo a quien le sentó muy mal, pero casualmente (mira tú por dónde) esa gente a la que le sentó mal es la que menos pintaba en mi vida!! Y mi hija, mi marido y yo, agradecimos tener intimidad y tiempo para descansar y acomodarnos a nuestra nueva vida.

Desde aquí me gustaría animar a las familias que NO disfrutan de las visitas a que lo dejen claro desde el principio… Y no sólo lo dice una desconocida que tiene hijos y lo ha vivido a su manera, resulta que también los recomiendan los pediatras, que son los que saben.
 
Os dejo con una imagen que resume un poco todo lo que podría yo contar a modo de anécdota… Ya sólo me quedaría añadir que, una vez que la familia esté adaptada y con ganas de hacer algo más que dormir cuando el bebé les deje, una buena opción es conocer al bebé mientras todos tomáis un café tranquilos, un chocolate, un gofre, un helado o lo que surja… Y si es al aire libre, aún mejor!! 

 

 
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¿Cómo llevasteis vosotros el tema de las visitas? ¿Me lo contáis?

¡¡Feliz tarde a todos!!

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